Autor: Moying Li
Traducción: Noemí Risco
Libro: Autoconclusivo
Formato: Tapa blanda con solapas
Páginas: 208
Género: No ficción
Sinopsis: Después de ver cómo golpean a su director en público, Moying huye del colegio y busca la seguridad de su casa, pero han detenido a su padre y se han llevado sus libros. Sólo encuentra refugio en la literatura. Pero, con los centros de enseñanza cerrados y la mayoría de los libros prohibidos, ¿podrá mantener viva su pasión por aprender?
Yo leí este libro con la mente en blanco. Afortunadamente (o algo así) ésta edición viene sin la sinopsis en la contraportada y no quise leer la de goodreads, no fuera a ser uno de esos casos en los que te cuentan todo. Y quería entrar en el mundo de Moying Li con la cabeza vacía, más que nada porque mis conocimientos de historia se reducen (y a medias) a la de mi propio país, ya no digamos de China...
En las páginas de Nieve en primavera encontré la historia de la vida familiar y escolar de una chica sencilla, creció en el seno de una familia amorosa, confiando en que el mundo era una aventura placentera. Pero nació en una época difícil para el pueblo chino, pues estaban en transición, buscando hacer crecer un país enorme en un tiempo ridículo (el Gran Salto Adelante).
Hay una parte del libro en la que narra éstos primeros intentos. No fue especialmente duro, pero me partió el corazón leer la fé ciega con que la gente seguía a sus gobernantes. En serio, Mao dijo que los gorriones se comían la cosecha y ésta pobre gente se desvelaba cazándolos. Más tarde resultó que la cosecha se la comieron los bichos, porque ya no había gorriones que se los comieran a ellos.
En las páginas de Nieve en primavera encontré la historia de la vida familiar y escolar de una chica sencilla, creció en el seno de una familia amorosa, confiando en que el mundo era una aventura placentera. Pero nació en una época difícil para el pueblo chino, pues estaban en transición, buscando hacer crecer un país enorme en un tiempo ridículo (el Gran Salto Adelante).
Hay una parte del libro en la que narra éstos primeros intentos. No fue especialmente duro, pero me partió el corazón leer la fé ciega con que la gente seguía a sus gobernantes. En serio, Mao dijo que los gorriones se comían la cosecha y ésta pobre gente se desvelaba cazándolos. Más tarde resultó que la cosecha se la comieron los bichos, porque ya no había gorriones que se los comieran a ellos.
