miércoles, 13 de abril de 2016

Reseña || Un Jardín en Badalpur

Título original: Le jardin de Badalpour
Autor: Kenizé Mourad
Traducción: Esther Benítez
Libro: Autoconclusivo
Formato: Tapa blanda con solapas
Páginas: 560
Género: Ficción, Romance


Sinopsis: La joven Zahr, nacida y educada en Francia, donde quedó huérfana de madre al poco tiempo de nacer, viaja a la India tras descubrir la identidad de su verdadero padre: Amir, rajá de Badalpur. Tras un esfuerzo por integrarse a una comunidad musulmana estricta, que le exige sumisión y la renuncia a su libertad, termina por rebelarse contra su padre como hizo años antes su madre, la princesa Selma.

Veinte años después, con el rajá en su lecho de muerte, Zahr vuelve a encontrarse con él. Su legado, uno de los jardines del palacio, le costará el enfrentamiento con el resto de su familia.

Una novela conmovedora donde Kenizé continúa el relato de su peripecia vital y nos muestra, de primera mano, la vida en las comunidades musulmanas en la India y los enfrentamientos entre las diferentes castas y religiones.
Primero que nada, no le puse mucha atención a la sinopsis ni a la solapa de la portada. Después de haber leído el libro me di cuenta de que Un jardín en Badalpur es una especie de autobiografía, y yo había entendido que la autobiografía era De parte de la princesa muerta. Kenizé Mourad narra la vida de su madre en De parte de la princesa muerta y en Un jardín en Badalpur narra su experiencia personal; yo no me di cuenta porque no sé leer y porque la protagonista de este libro se llama Zahr/Suzanne. 

No sé cómo comenzar con este libro porque me cansé de leerlo y esa sensación de fastidio no me ha dejado, así que pienso ser breve.


Los personajes. La protagonista es Zahr; ella está en constante conflicto hasta como los 40 años y esa confusión está bien reflejada en la lectura. Nacida en Francia, perdió a su madre cuando era muy joven y pasó toda su infancia desarraigada, tuvo tres familias adoptivas y prácticamente la criaron en un colegio católico. Al crecer, Zahr se reencuentra con su familia paterna y vive en carne propia las condiciones de vida de las mujeres en la India. Otro personaje central es Amir, rajá de Badalpur y padre de Zahr. No lo conocemos realmente, porque sólo lo vemos a través de los ojos de su hija, pero igual me dejó la impresión de un personaje sólido. Claro que todo está basado en la vida de la autora y sería el colmo tener personajes vacíos basados en personas reales.
Hay muchísimas personas involucradas en esta historia, y un buen montón tuvieron roles decisivos en la vida de Zahr porque creció con ellos y moldearon su personalidad, pero el pilar del libro lo constituyen Zahr y Amir.

Pero, ¿puede decírsele a la flor cortada que tiene la suerte de estar en un hermoso jarrón?

La trama. Comienza con buen pie, narrando las impresiones y los pasos de una niña que sólo quería tener una familia. En toda esta etapa de descubrimiento me sentía intrigada, más que nada porque hay algunas menciones "al futuro" que llamaban la atención. Cuando Zahr se hace independiente la historia deja de dar estos saltos en el tiempo y se centra en su presente. Luego viaja a la India para conocer a su familia y la autora se centra en ese momento; ésta parte fue la más interesante y en la que la protagonista es más inconsistente. Es interesante porque narra la forma en que conoció el país y las costumbres; a mi me gustó porque fue un relato muy sincero, no trata de fingir que las cosas son mejores de lo que son en realidad y aún así transmite su fascinación por un país tan complejo como el que más.

En cuanto estuvo en la pasarela se le pegó a la garganta el olor tan especial de la India, ese tufo acre y azucarado a jazmín y orines; una cálida brisa la envolvió mientras, a sus pies, se agitaban siluetas pardas en un desorden campechano, y de repente tuvo la sensación de estar de vuelta en casa.

Pero la protagonista no vive un peor momento en toda su vida. En Francia se crió para convertirse en una defensora de la mujer y su libertad, en la India se acopla a su entorno y deja que los hombres la manejen a su antojo; pero eso sí, no pasó un día en que no pensara que ese cambio era temporal y que se dijera a sí misma que seguía siendo la misma feminista que en Francia...sólo que sometida. A voluntad, porque estaba desesperada por el amor de su padre.

Para mí lo malo comenzó con su liberación. En algún momento decide que no puede seguir soportando su situación en casa de su padre y regresa a Francia, comienza a trabajar como periodista y pasan 20 años antes de que vuelva a ver a su padre.
Lo malo de esta etapa es que se compone de bloques aislados. Me explico. En las primeras páginas del libro estamos en un momento (el rajá moribundo), luego nos vamos "al pasado" y eventualmente "regresamos" y avanzamos; a partir de ese momento hay una especie de mezcla entre lo que ocurrió inmediatamente después de que Zahr viajara a ver a su padre muriendo y lo que vivió en sus aventuras de reportera. La verdad es que no sé qué secuencia temporal siguió la autora, había párrafos aislados por renglones vacíos en los que hablaba de una experiencia individual. Cosas como pasar de una conversación sobre su jardín a un viaje en una zona de guerra, para retomar sus peleas por el jardín luego de un renglón en blanco. 
Es en todas esas pequeñas islas de narración en las que mete todas sus ideas políticas, porque esencialmente es un libro sobre su postura. Si narra un viaje a una aldea en la que le propusieron matrimonio es porque quería hablar de sus sentimientos y opiniones acerca de las costumbres. Si narra un ataque a una mezquita es porque quería exponer que el Islam también es blanco de ataques y el clima político que reinaba en la India debido al enfrentamiento con el hinduismo.

Así que yo no veía el momento de terminarlo, estaba leyendo muchas cosas inconexas y no llegaba nunca al conflicto que me interesaba: el jardín de Zahr. Se menciona este jardín desde el comienzo del libro, sale en la sinopsis y Zahr retoma la idea a todas horas, pero pasan páginas y páginas sin llegar a una resolución. Literalmente seguía leyendo porque quería saber cómo iba a ingeniárselas Zahr para oponerse a su hermano, que como hombre y heredero tenía todas las de ganar. Todo para que la autora saliera con un epílogo. Y sí, uno de esos en los que te dicen que a los dos meses ya había pasado todo.

En resumen, Un jardín en Badalpur es interesante como novela política, porque te cuenta muchas experiencias prácticas sobre la vida y la cultura en la India. Pero falla en mantener el interés porque es muy lenta y da muchas vueltas.
Y ustedes, ¿lo conocían?
¿Se les antoja?
Angie

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